lunes, 8 de marzo de 2010

LAS BATALLAS DE MISTIC GIRL

Esta vez, nuestra heroína estaba en un crucero con sus padres y su abuela. Solamente estaban allí porque les tocó un premio de esos que vienen en los tetrabrikes de leche. Su destino era las islas caribeñas, y en el barco había una fiesta porque cruzaban una línea horaria.
Así que Mistic Girl se arregló un poco para la fiesta. Toda la sala estaba llena de gente esperando el gran momento y ansiándolo. Así que para calmarse comían canapés, o patatas, ¡oh! ¡Un momento! ¡Ya es la hora! ¡Cinco! ¡Cuatro! ¡Tres! ¡Dos! ¡Uno! ¡FIUUUUUUUUUUUUUUUUUUU!
Eh, ¿qué ha pasado? Mistic Girl miró el reloj y… no puede ser, hoy es ayer y mañana será… ¿Qué estaba pasando? Fue corriendo a preguntar a su abuela, pero no recordaba nada, ni de la fiesta, ni nada. Mistic Girl hizo como si hubiera sido un sueño, ¡pero volvió a pasar! Esto no era normal, y volvió a pasar dos veces más. Nuestra protagonista buscaba una lógica, hasta que llegó a la conclusión de que había algo o alguien en el gran reloj de la misma sala que la de la fiesta.
No dudó en utilizar sus poderes y romper el reloj. ¡PUM! Acto seguido salió un fantasma del éste, y encima estaba rabioso. Pelearon, la chica tenía poca fuerza, pero sabía cómo liquidarlo. Así que hizo un gran agujero en la pared y, con la poca fuerza que le quedaba lo empujó por la borda.
Una vez más había vencido, pero no sería la última.


Júlia Egido

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