Rescate de Iñaki Ochoa de Olza
miércoles, 10 de marzo de 2010
lunes, 8 de marzo de 2010
Superclimp
Superclimp tiene poderes variados que son lanzar rayos laser por los ojos, dar saltos de tres metros o más, que le salga fuego por las manos y volar.
Tiene una doble vida, cuando no lleva su traje para detener a los malos es Diego, un empresario millonario. Le vinieron los poderes cuando un rayo de Sol extraño cayó sobre él.
Diego tiene una debilidad que es la siguiente: cuando el oro le toca, él pierde los poderes durante unos 10 minutos.
Superclimp no tiene mucha fuerza pero con los poderes no le hace falta, y es bastante alto y muy listo. Su traje es de un color verde alga.
Un día Diego estaba paseando tan tranquilo cuando de repente vio unos ladrones que estaban atracando un banco, Diego se fue a un callejón a toda prisa y se puso su traje. Los ladrones se iban en su coche y mientras Diego los perseguía volando por los tejados hasta que llegaron allí.
Diego se puso en lo alto de un edificio y los escuchó decir:
- ¡¡Mañana pondremos las bombas por toda la ciudad!!
- ¡¡Si, ja ja, y solo sobreviremos nosotros!!
Al escuchar eso nuestro héroe se fue directo a su casa para intentar planear una treta para que las bombas no consiguieran estallar. Primero planeó cogerlas y llevarlas fuera del mundo, pero le parecía una tontería, aunque al final le pareció lo más normal que se le ocurrió.
A la mañana siguiente Diego ni desayuno, se fue corriendo, bueno, o más bien volando al edificio más alto de la ciudad porque descubrió que tenía otro poder, escuchar a largas distancias. Oía a toda la gente desde muchos quilómetros.
Diego fue al escondite de los villanos y vio que tenían el mando para que explotaran todas las bombas en unos 15 minutos. Al instante a Diego le cayó un rayo verde encima y le dio un poder que era como un radar y podía ver todo a través de sus ojos. Esto le daba una cierta ventaja porque podía ver las bombas. La primera estaba escondida en un nido, la cogió; la siguiente estaba en lo alto de un edificio, también la cogió, y la ultima era la más difícil de todas porque estaba supervigilada. Delante de Diego estaba la bomba pero por todos los ángulos franqueables había una multitud gigantesca de vigilantes.
Con el superpoder del radar vio que había una trampilla en la pared del edificio por donde se podía entrar, pero tenía que darse prisa porque solamente le quedaban unos 5 minutos.
Cuando entró, vio que había una multitud de trampas y al final de todo estaba la bomba número 3. Empezó, y de repente salieron flechas de las paredes, pero con su increíble agilidad no le alcanzó ni una, después cuando todo parecía tranquilo el techo comenzó a bajar así que uso su increíble salto y por fin llegó a la tercera bomba, la cogió y se fue directo al espacio para tirarlas y al instante volvió a la Tierra y salvó el mundo todo gracias a ¡¡¡SUPERCLIMP!!!
Carlos Montserrat
Superclimp tiene poderes variados que son lanzar rayos laser por los ojos, dar saltos de tres metros o más, que le salga fuego por las manos y volar.
Tiene una doble vida, cuando no lleva su traje para detener a los malos es Diego, un empresario millonario. Le vinieron los poderes cuando un rayo de Sol extraño cayó sobre él.
Diego tiene una debilidad que es la siguiente: cuando el oro le toca, él pierde los poderes durante unos 10 minutos.
Superclimp no tiene mucha fuerza pero con los poderes no le hace falta, y es bastante alto y muy listo. Su traje es de un color verde alga.
Un día Diego estaba paseando tan tranquilo cuando de repente vio unos ladrones que estaban atracando un banco, Diego se fue a un callejón a toda prisa y se puso su traje. Los ladrones se iban en su coche y mientras Diego los perseguía volando por los tejados hasta que llegaron allí.
Diego se puso en lo alto de un edificio y los escuchó decir:
- ¡¡Mañana pondremos las bombas por toda la ciudad!!
- ¡¡Si, ja ja, y solo sobreviremos nosotros!!
Al escuchar eso nuestro héroe se fue directo a su casa para intentar planear una treta para que las bombas no consiguieran estallar. Primero planeó cogerlas y llevarlas fuera del mundo, pero le parecía una tontería, aunque al final le pareció lo más normal que se le ocurrió.
A la mañana siguiente Diego ni desayuno, se fue corriendo, bueno, o más bien volando al edificio más alto de la ciudad porque descubrió que tenía otro poder, escuchar a largas distancias. Oía a toda la gente desde muchos quilómetros.
Diego fue al escondite de los villanos y vio que tenían el mando para que explotaran todas las bombas en unos 15 minutos. Al instante a Diego le cayó un rayo verde encima y le dio un poder que era como un radar y podía ver todo a través de sus ojos. Esto le daba una cierta ventaja porque podía ver las bombas. La primera estaba escondida en un nido, la cogió; la siguiente estaba en lo alto de un edificio, también la cogió, y la ultima era la más difícil de todas porque estaba supervigilada. Delante de Diego estaba la bomba pero por todos los ángulos franqueables había una multitud gigantesca de vigilantes.
Con el superpoder del radar vio que había una trampilla en la pared del edificio por donde se podía entrar, pero tenía que darse prisa porque solamente le quedaban unos 5 minutos.
Cuando entró, vio que había una multitud de trampas y al final de todo estaba la bomba número 3. Empezó, y de repente salieron flechas de las paredes, pero con su increíble agilidad no le alcanzó ni una, después cuando todo parecía tranquilo el techo comenzó a bajar así que uso su increíble salto y por fin llegó a la tercera bomba, la cogió y se fue directo al espacio para tirarlas y al instante volvió a la Tierra y salvó el mundo todo gracias a ¡¡¡SUPERCLIMP!!!
Carlos Montserrat
LAS BATALLAS DE MISTIC GIRL
Esta vez, nuestra heroína estaba en un crucero con sus padres y su abuela. Solamente estaban allí porque les tocó un premio de esos que vienen en los tetrabrikes de leche. Su destino era las islas caribeñas, y en el barco había una fiesta porque cruzaban una línea horaria.
Así que Mistic Girl se arregló un poco para la fiesta. Toda la sala estaba llena de gente esperando el gran momento y ansiándolo. Así que para calmarse comían canapés, o patatas, ¡oh! ¡Un momento! ¡Ya es la hora! ¡Cinco! ¡Cuatro! ¡Tres! ¡Dos! ¡Uno! ¡FIUUUUUUUUUUUUUUUUUUU!
Eh, ¿qué ha pasado? Mistic Girl miró el reloj y… no puede ser, hoy es ayer y mañana será… ¿Qué estaba pasando? Fue corriendo a preguntar a su abuela, pero no recordaba nada, ni de la fiesta, ni nada. Mistic Girl hizo como si hubiera sido un sueño, ¡pero volvió a pasar! Esto no era normal, y volvió a pasar dos veces más. Nuestra protagonista buscaba una lógica, hasta que llegó a la conclusión de que había algo o alguien en el gran reloj de la misma sala que la de la fiesta.
No dudó en utilizar sus poderes y romper el reloj. ¡PUM! Acto seguido salió un fantasma del éste, y encima estaba rabioso. Pelearon, la chica tenía poca fuerza, pero sabía cómo liquidarlo. Así que hizo un gran agujero en la pared y, con la poca fuerza que le quedaba lo empujó por la borda.
Una vez más había vencido, pero no sería la última.
Júlia Egido
Esta vez, nuestra heroína estaba en un crucero con sus padres y su abuela. Solamente estaban allí porque les tocó un premio de esos que vienen en los tetrabrikes de leche. Su destino era las islas caribeñas, y en el barco había una fiesta porque cruzaban una línea horaria.
Así que Mistic Girl se arregló un poco para la fiesta. Toda la sala estaba llena de gente esperando el gran momento y ansiándolo. Así que para calmarse comían canapés, o patatas, ¡oh! ¡Un momento! ¡Ya es la hora! ¡Cinco! ¡Cuatro! ¡Tres! ¡Dos! ¡Uno! ¡FIUUUUUUUUUUUUUUUUUUU!
Eh, ¿qué ha pasado? Mistic Girl miró el reloj y… no puede ser, hoy es ayer y mañana será… ¿Qué estaba pasando? Fue corriendo a preguntar a su abuela, pero no recordaba nada, ni de la fiesta, ni nada. Mistic Girl hizo como si hubiera sido un sueño, ¡pero volvió a pasar! Esto no era normal, y volvió a pasar dos veces más. Nuestra protagonista buscaba una lógica, hasta que llegó a la conclusión de que había algo o alguien en el gran reloj de la misma sala que la de la fiesta.
No dudó en utilizar sus poderes y romper el reloj. ¡PUM! Acto seguido salió un fantasma del éste, y encima estaba rabioso. Pelearon, la chica tenía poca fuerza, pero sabía cómo liquidarlo. Así que hizo un gran agujero en la pared y, con la poca fuerza que le quedaba lo empujó por la borda.
Una vez más había vencido, pero no sería la última.
Júlia Egido